La composición química del mundo mineral es muy parecida a nosotros.
Las gemas están compuestas por sílice, hierro, potasio, calcio, magnesio, etc. De ahí que nace nuestra empatía vibratoria con ellas pudiendo trabajarlas desde el punto de vista de las propiedades o desde su composición química.
Es muy interesante los cambios que hacen en nosotros, su existencia no es casual, están para ayudarnos a sentirnos mejor.
Su alta vibración, nos limpia, nos trasmuta, nos hace cada vez más conectados con la madre tierra.
Nos ayudan a deshacernos de bloqueos y de energías que nos perjudican.
Y cuando ellas se rompen, o se pierden, es porque han cumplido un ciclo con nosotros y es necesario el cambio de mineral.
Mientras estén con nosotros debemos limpiarlas, lavarlas y cargarlas, para sacarle las energías que van absorbiendo.
Nos pueden acompañar tanto en un bolsillo, como en nuestros hogares, ya que mantienen la energía en buen estado, para cuando lleguemos podamos descansar adecuadamente.
Sugerimos una gema para cada espacio, por ejemplo:
En el baño una turmalina
En el dormitorio un cuarzo rosa
En el comedor una amatista
En la cocina un cuarzo verde
En el auto un ojo de tigre
En el trabajo una turmalina
Prof. Cristina Moreno
